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Estados Unidos sufriría las consecuencias si llega a imponer aranceles a México

México conocerá su destino justo después del April Fool’s Day (el día equivalente al Día de los Inocentes). Donald Trump llamó al 2 de abril “el día de la liberación”. Para los mexicanos, será el momento en que descubran la magnitud del daño económico que Trump planea infligir a su país.

Gran parte de la economía mundial probablemente será golpeada por los aranceles que Estados Unidos (EU) anunciará el 2 de abril. Pero para México hay mucho en juego, ya que ese país envía 80 por ciento de sus exportaciones a EU. Trump ya impuso aranceles de 25 por ciento tanto a Canadá como a México. Aproximadamente la mitad de estos nuevos aranceles se suspendieron rápidamente. Pero se podrían volver a imponer la próxima semana.

Vale la pena observar el destino de México por dos razones muy importantes. En primer lugar, la inusual dependencia que tiene la economía de las exportaciones a EU significa que la estabilidad social y política de México está en juego. Los economistas mexicanos creen que, en el peor de los escenarios, los aranceles de Trump provocarían una depresión en su país.

La segunda razón es que México ofrece un ejemplo de cómo lidiar con Trump. Mientras Canadá respondió a EU de manera agresiva y aranceles recíprocos, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, se muestra cooperativa. Enfatizó su respeto por Trump y, por ahora, se ha abstenido de imponer aranceles de represalia. Sheinbaum también acordó enviar 10 mil soldados adicionales para proteger la frontera entre México y EU y deportó a su vecino del norte a 29 líderes de alto perfil de cárteles del narcotráfico.

Sheinbaum se vio recompensada con elogios de Trump, que la llamó como una “mujer maravillosa”. También goza de altísimos niveles de aprobación en las encuestas de opinión a nivel nacional. A nivel internacional, se presenta como un ejemplo de cómo lidiar astutamente con EU del gobierno de Trump, con The New York Times elogiando su pragmatismo y The Economist elogiando su “conocimiento diplomático”.

La realidad es más compleja. Como me señaló Luis de la Calle, un destacado economista especializado en comercio, en la Ciudad de México la semana pasada, Canadá y México han recibido hasta ahora un trato bastante similar por parte de la administración Trump. Los críticos de Sheinbaum también dicen que está perjudicando la economía mexicana y las inversiones futuras al impulsar un plan para despedir a todos los jueces del país y reemplazarlos con funcionarios electos.

Con la economía local ya en dificultades, Sheinbaum necesita urgentemente que Trump llegue a darle un respiro. Pero, desafortunadamente para México, las quejas de Trump van mucho más allá del comercio.

El mes pasado, la Casa Blanca afirmó: “Las organizaciones mexicanas del narcotráfico tienen una alianza intolerable con el gobierno de México”. Joshua Treviño, del America First Policy Institute, un grupo a favor de Trump, con aprobación comentó que esta declaración es un “pronunciamiento radical que anuncia una nueva era de confrontación entre las dos naciones”.

Existe un serio debate en los círculos republicanos sobre si EU debería usar la fuerza militar para atacar a los cárteles de la droga en México. Este mes, Defense Priorities, otro grupo de reflexión influyente en el mundo de Trump, advirtió: “‘Bombardear México’ es una opción política que cada vez más está en la corriente principal para la seguridad fronteriza. Sería un grave error”.

Algunos mexicanos influyentes dirán discretamente que no sería tan malo que la administración Trump presionara a su propio gobierno para que tomara medidas más agresivas contra las bandas de narcotraficantes, tal vez con una importante ayuda estadunidense.

El daño que los cárteles están causando a la sociedad mexicana queda de manifiesto con el horroroso descubrimiento de un “campo de exterminio” en una zona rural donde, al parecer, se asesinaron a reclutas secuestrados de una banda del crimen organizado. Más de 100 mil personas están desaparecidas en México, y muchas de ellas se cree que son víctimas de los cárteles.

También se correría el riesgo de arrastrar a EU a otro conflicto abierto sin abordar las causas fundamentales del problema, que incluyen el flujo de armas de EU a México y la demanda de drogas de la Unión América.

Al sugerir que los aranceles son la herramienta adecuada para combatir simultáneamente el narcotráfico, la inmigración de indocumentados y el comercio, Trump dificulta que México elabore una respuesta razonada. Por lo tanto, Sheinbaum se ve obligada a intentar complacer y halagar al presidente estadunidense, con la esperanza de que se distraiga o de que sus asesores lo hagan entrar en razón.

La realidad es que los aranceles van a debilitar los sectores más avanzados de la economía mexicana y harán que el país se vuelva más pobre. Es probable que esa espiral descendente alimente el nacionalismo y el populismo antidemocrático, a la vez que aumente el poder del crimen organizado e impulse a más mexicanos a intentar cruzar a EU.

La mayor esperanza de México es que EU se retracte del sufrimiento compartido causado por una guerra de aranceles. Los estadunidenses dependen de suministros baratos y confiables de México para todo tipo de cosas, desde frutas y verduras hasta autopartes y equipo médico. Una mayor inflación se sentiría rápidamente en EU, mientras que la prometida reindustrialización de EU tardaría mucho en llegar, si es que eso llega a ocurrir.

Empobrecer y desestabilizar al vecino del sur de Estados Unidos y su mayor socio comercial es obviamente una mala idea, tanto para EU como para el propio México. Pero, lamentablemente, eso no es garantía de que no suceda.

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